En un momento en el que la inteligencia artificial está modificando rápidamente la manera en que se desarrolla software, aparecen nuevas preguntas alrededor del trabajo de los programadores: ¿qué significa construir tecnología cuando buena parte del código puede ser generado por una máquina?, ¿qué lugar ocupan los desarrolladores frente a los nuevos agentes de IA?, ¿y qué posibilidades existen para construir herramientas que no dependan exclusivamente de grandes plataformas internacionales?

En Argentina, uno de los profesionales que viene trabajando sobre estas preguntas es Andrés “Andy” Cufari, desarrollador, arquitecto de software y emprendedor tecnológico con más de dos décadas de experiencia en la creación de productos digitales y acompañamiento de startups. Su recorrido combina desarrollo de software, emprendimiento, comunidades tecnológicas y, en los últimos años, una dedicación cada vez mayor a la inteligencia artificial y al software abierto.

Del desarrollo de productos a la construcción de ecosistemas

Andy es fundador de CM64, un estudio tecnológico que trabaja en el desarrollo de productos, MVP y soluciones para startups, además de brindar consultoría y servicios vinculados con automatización y crecimiento. La propuesta de CM64 se presenta como un espacio que busca conectar a programadores, emprendedores y artistas tecnológicos, con una mirada puesta tanto en la creación de productos como en el impacto que puede tener la tecnología.

Dentro de ese universo también aparece el Club Argentino de Tecnología (CAT), una comunidad que nació con la intención de generar un espacio de encuentro para personas interesadas en programación, inteligencia artificial, blockchain y otros campos tecnológicos. El proyecto comenzó a tomar forma a partir de encuentros entre profesionales que buscaban justamente construir un ámbito local donde compartir conocimientos y desarrollar proyectos.

El grupo fundador del Club Argentino de Tecnología (Imagen tomada de nota en LA NACION)

La comunidad continúa desarrollando distintas iniciativas alrededor de estas tecnologías. Entre ellas aparece Michi, un proyecto que plantea explorar una inteligencia artificial distribuida y con infraestructura local, con la intención de reducir la dependencia de servicios extranjeros y pensar nuevas formas de soberanía tecnológica.

Cuando la inteligencia artificial también se convierte en infraestructura

Una parte particularmente interesante del trabajo actual de Andrés está relacionada con la IA local. En lugar de limitarse a utilizar modelos alojados en servidores externos, viene experimentando con modelos abiertos ejecutados directamente sobre hardware propio.

En publicaciones recientes, Andy Cufari describe un laboratorio de inteligencia artificial desde el cual prueba modelos de distintos tamaños, agentes y herramientas para desarrollo. Su enfoque apunta a explorar qué puede hacerse con modelos relativamente pequeños cuando cuentan con una infraestructura adecuada y herramientas diseñadas específicamente para ellos.

La cuestión no es solamente económica. Ejecutar modelos localmente también plantea preguntas vinculadas con la privacidad, el control de los datos y la dependencia tecnológica. En uno de sus desarrollos recientes, por ejemplo, experimenta con herramientas que permiten utilizar agentes de IA dentro de una infraestructura propia sin enviar información sensible a servicios externos.

Esta línea de trabajo aparece también en algunos de los proyectos publicados por CM64. Su repositorio incluye herramientas vinculadas con agentes, modelos de lenguaje y computación distribuida, entre ellas LLMule, una propuesta de infraestructura P2P para distribuir capacidad de procesamiento de modelos de IA.

JasonJS: cuando programar también significa describir

Otro proyecto que permite entender la manera en que Andy Cufari piensa el desarrollo de software es JasonJS, una biblioteca orientada a construir interfaces de usuario en React a partir de configuraciones escritas en JSON.

La idea parte de una premisa sencilla: en lugar de definir cada componente mediante grandes cantidades de código, una interfaz puede ser descrita mediante una estructura de datos. El proyecto comenzó como una herramienta interna para acelerar el desarrollo de productos y posteriormente fue publicado como software de código abierto.

El proyecto también adquiere otra dimensión en el contexto de la inteligencia artificial. Su estructura basada en JSON busca facilitar la interpretación y manipulación por parte de modelos de lenguaje, algo que puede resultar especialmente útil en procesos de desarrollo asistido por IA. Actualmente, el repositorio de JasonJS se presenta como un framework orientado a construir páginas y aplicaciones mediante configuraciones JSON y componentes de React, con una mirada específica hacia los agentes de IA.

¿Qué significa ser programador en la era de los agentes?

El recorrido de Andy resulta interesante porque no se limita a utilizar la inteligencia artificial como una herramienta para hacer más rápido lo que ya se hacía. Una gran parte de su trabajo parece orientarse hacia una pregunta diferente: ¿cómo deberían diseñarse las herramientas informáticas si quienes van a utilizarlas ya no son solamente personas, sino también agentes de inteligencia artificial?

En publicaciones recientes, Andrés habla incluso de diseñar interfaces y experiencias específicamente para agentes, buscando reducir la cantidad de pasos, tokens e interacciones necesarias para que un modelo pueda operar sobre sistemas reales. Esa mirada desplaza parcialmente el foco tradicional del desarrollo de software: ya no se trata únicamente de construir una interfaz cómoda para un usuario humano, sino también de pensar cómo una máquina puede comprender y utilizar esa misma infraestructura.

Esto aparece, por ejemplo, en WebCLI, una herramienta desarrollada por Andrés Cufari que transforma sitios web en menús de texto que pueden ser utilizados por agentes de IA. El proyecto propone una alternativa a los sistemas que dependen exclusivamente de capturas de pantalla y modelos de visión para navegar por internet.

Tecnología hecha desde Argentina

En un contexto donde buena parte de las herramientas más utilizadas por desarrolladores provienen de grandes compañías internacionales, el trabajo de Andy también abre una discusión sobre qué significa desarrollar tecnología desde Argentina.

La cuestión no pasa solamente por crear una empresa o escribir código localmente. También implica preguntarse cuánto control existe sobre la infraestructura utilizada, dónde se procesan los datos, qué modelos se utilizan y qué sucede cuando una herramienta fundamental depende de las decisiones comerciales de una compañía ubicada a miles de kilómetros.

Desde CM64, el Club Argentino de Tecnología y sus distintos proyectos, Andrés Cufari viene construyendo un ecosistema que combina desarrollo de software, startups, código abierto e inteligencia artificial. En ese recorrido, la tecnología aparece no solamente como un producto para vender, sino también como un campo de experimentación.

Quizás uno de los aspectos más interesantes de su trabajo sea justamente ese: en lugar de pensar la inteligencia artificial únicamente como una tecnología que viene a reemplazar herramientas existentes, explorar qué nuevas formas de programar, crear y relacionarnos con las computadoras pueden surgir cuando los modelos de IA pasan a formar parte de la infraestructura misma; y en ese escenario, la pregunta ya no parece ser solamente qué puede hacer la inteligencia artificial, sino también qué queremos construir con ella y cuánto control queremos conservar sobre esa construcción.